¿Cuán importante es la Inteligencia Emocional en las organizaciones?
Sólo existen dos factores determinativos de
eficacia y eficiencia en una organización empresarial: la tecnología y el
desempeño de los empleados; pero, si ante falencias reiterativas quisiéramos
saber la causa de las causas, siempre terminaremos en el segundo factor,
téngalo por seguro. La nueva “administración” no sólo se basa en aspectos
organizativos y modelos de procedimientos complejos; hace conocer que la
eficiencia de su aplicación tiene un cimiento como soporte de todo término que
involucre la palabra “gestión”, y es la capacidad personal plasmada en el
potencial de las habilidades emocionales. Así, la filosofía de la inteligencia
emocional de una organización se evidencia en una capacidad individual de
“decisión”, sostenida por un equilibrio emocional imperturbable, y una “labor
de equipo” respaldada por una aptitud social de cohesión; todo ello enmarcado
en un clima laboral propicio para la buena comunicación y los valores, lo cual
mucho depende de la directiva y la alta gerencia. Bajo este contexto, de
superar el gran problema del factor humano, arraigado en muchas organizaciones
(las que optan por buscar y encontrar los mejores ejecutivos del mercado) nos
enfocamos a comprender y desarrollar el lado contrario de la técnica: las
aptitudes personales. Muchos verán a esta filosofía como una política blanda
por liderar y una estrategia débil de implementar. Pero, es todo lo contrario,
es una de las herramientas más duras que conozco cuando se implementa
correctamente, porque busca romper ese molde cementado de defectos, complejos y
prejuicios que cargan todos, instalado en la más profunda personalidad del
individuo como pieza productiva en una organización.

No hay comentarios:
Publicar un comentario