¿Para quienes va dirigido esta blog?
Entendamos por empresa a un acuerdo de personas para
llevar a cabo, bajo propósitos específicos de gestión y bajo una estructura
normativa, un solo fin: el de generar la mayor rentabilidad
económica posible, lo más que se pueda lograr en cifras. Es este el único talante
en que basa su existencia una organización empresarial. Bueno, este escrito va
dirigido para aquellos que buscan estos fines y gerencian personas, desde el
empresario como el apostador de talentos hasta el empleado ejecutivo como célula
racional de productividad. Déjeme ofrecerle la mejor estrategia de rentabilidad
en un término poco conocido, pero muy aplicativo, la implementación de una política
de “inteligencia emocional” en su casa laboral, base para la generación y
desarrollo de las demás estrategias técnicas que partan de este gran motor como
es el ser humano. Toda empresa busca minimizar
costos, de producción y administrativos, y maximizar las ventas; el resultado: la
rentabilidad. Estos dos grandes ratios económicos van a generar el margen de
utilidad del negocio y su mantención en el mercado, pero ¿de quiénes depende?
La inteligencia emocional se inicia en el
entendimiento de las reacciones conductuales en el trabajo bajo el poder de las
emociones. El comportamiento laboral parte de un proceder individual llamado
“actitud”. La personalidad, la percepción, la motivación, y otros términos
propios más, enmarcados en lineamientos como la cultura y las políticas
organizacionales, son los factores determinativos de están gran sello personal como
es la referida actitud. Si dejamos de lado los aspectos técnicos o cognitivos,
solo nos queda el potencial personal, tan complejo de predecir; pero que sus
mejoras son motivos de una satisfacción plena de trabajo, de logros y de vida. Los
valores son una muestra de correcta actitud. Todos sabemos que es el “respeto”,
incluso lo profesamos, nos lo atribuimos, pero no lo cumplimos; la diferencia
entre decirlo y cumplirlo lo determinan las desviaciones emocionales de la cual
tanto vamos a hablar. Créanme que nunca pensé tantas veces en “emociones”, “organización”,
“ejecutivos”, “gerente”, “vida laboral”, etc.; términos que son inseparables de
un contexto empresarial, en este escrito tomado como el universo de estudio.

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